
Existe un grave error de concepto que está costando vidas felinas a diario: abandonar a un gato en una colonia no es salvarlo, es condenarlo.
Las colonias felinas gestionadas no son protectoras ni santuarios de puertas abiertas. Son comunidades cerradas de gatos asilvestrados con su propia jerarquía.
Lo que realmente pasa cuando «liberas» o abandonas a un gato en una colonia:
- Un 90% de probabilidades de sufrimiento y muerte.
- Es rechazado, atacado y expulsado por los gatos residentes.
- No sabe buscarse la vida, buscar agua ni refugiarse.
- Enferma, se desorienta, sufre atropellos o muere de hambre y estrés.
Si vas a «rescatar«, hazlo bien:
- Un rescate no termina al sacar al animal de la calle. Si lo recoges de un sitio para abandonarlo en otro, no has rescatado a nadie. Has trasladado el problema y firmado su sentencia.
- Busca una solución real: Acogida en un hogar, difusión, contacto con protectoras o adopción responsable.
- Si no vas a asumir la responsabilidad hasta el final, mejor estate quieto/a. Mover a un animal vulnerado para dejarlo tirado a su suerte solo calma tu conciencia, no la suya.
¿Ves a un animal en peligro o herido y no puedes hacerte cargo? Avisa de inmediato a las autoridades competentes, al servicio municipal o a las protectoras de tu zona. Si no vas a actuar de forma responsable, no empeores la situación.
Por favor, ayuda a difundir este mensaje. La ignorancia también mata.
